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Agosto

Sí, agosto ya pasó pero volverá el año que viene así que nunca está demodé hablar de él. Menos aún si lo comparamos con el viernes, que vuelve cada semana y lo hace casi siempre con aire fresco y prometedor. Porque el viernes significa todo aquello que puede pasar pero nunca acaba pasando. ¿O sí? Reconozcámoslo, las expectativas se cumplen más cuanto más jóvenes somos, seguramente porque el número de puertas a las que llamar es mayor. Si un viernes cualquiera nuestro amor platónico nos daba puerta, el siguiente salíamos con aires renovados. Cinco días eran una eternidad y tiempo suficiente para resucitar como el ave fénix, volando de nuevo en cielo despejado.

En agosto pasa un poco lo mismo. Es el mes vacacional por excelencia (cada vez menos) y lo esperamos como agua de mayo aunque las tiendas inauguren el mes con las colecciones de otoño-invierno. Porque en agosto, como el viernes, aún podemos hacer todo lo que no hemos hecho lo que llevamos de verano: ir a la playa, estrenar ese vestido del que la lluvia me ha privado, vivir una nueva historia de amor…

Paradójicamente, en agosto empezamos a sentir el frío de otoño y notamos cómo el día empieza a acortar. Pestañeamos y ¡mierda! Ya es septiembre. El verano ha pasado y sigo pálida invernal. ¿Para qué depilarme?

En joyería de momento son todo ventanas por abrir. No he experimentado el portazo en los morros básicamente porque todavía no he llamado a ninguna puerta. Pero no adelantemos acontecimientos. Este agosto pasado me he hecho con unos libros de joyería maravillosos, con trabajos de orfebres a los que admiro. Están editados en inglés, así que me llevará un tiempo leerlos, pero he ojeado las fotografías y he sentido vértigo a la vez que admiración. ¡Mirad, mirad!

Anillos de Barbara Cartlidge

Anillo de Fritz Maierhofer

Pendientes de Gerda Flökinger

Vértigo porque el listón está muy alto y admiración porque cuando algo te atrapa y apasiona, las ganas de aprender y progresar son cada vez mayores. Pero no nos perdamos en tecnicismos y pongámonos a trabajar. Cada día que pasa agosto se acerca y tengo una larga lista de puertas a las que llamar.

  • Y tú, ¿de qué bando eres?

    Me encantaba cuando mi compañero y periodista Gorka decía aquello de que en el mundo hay dos clases de personas: aquéllas que untan la tostada con mantequilla en dos segundos y sin pestañear y aquéllas que se deleitan con ello aupándolo a la…

    Querido sello

    Estrella llegó a mi vida cuando tenía 21 años. Fue mi primera jefa…